Ayudar a la recuperación pospandemia con el apoyo de un marco de gestión ambiental y social

0
228

Fuente: Banco Mundial

Un año después de declarada la pandemia de COVID-19, seguimos viviendo sus consecuencias. En algún momento nos hemos preguntado ¿por qué sucedió? y si bien aún no conocemos el origen de la transmisión, la OMS estableció como potencial hipótesis que la vía de aparición del virus ha sido a través de una especie animal, ya sea por un huésped animal intermedio o por medio de algún alimento que no mantiene los requisitos de higiene, como la cadena de frío; en transmisiones denominadas zoonosis.

Las actividades humanas que impulsan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad también generan riesgos de pandemia a través de sus impactos en nuestro medio ambiente, afirma Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, organización científica que realiza investigaciones sobre las causas de las enfermedades pandémicas emergentes y sus vínculos con el cambio ambiental y la conservación.

Esta afirmación nos permite enfatizar que la relación que tiene el ser humano con su entorno ambiental, sumado a las altas tasas de movilización geográfica que se están experimentando en las últimas décadas, se vuelven factores determinantes para la salud de la humanidad, y, por ende, para su estabilidad social y económica.

Los gobiernos han tenido que abordar desafíos económicos generados por el aislamiento preventivo, y que en algunos países ha significado un importante retroceso en la reducción de la pobreza. Se han cambiado las costumbres, hábitos y actividades económicas. Otros sectores han encontrado una oportunidad, como las herramientas digitales para contacto personal, laboral, académico, entre otros.

También, ha circulado información sobre nuestra relación con la naturaleza, como el desplazamiento de biodiversidad que las actividades antrópicas -como la deforestación, la agricultura no sustentable, la contaminación de las aguas, entre otros- ha ocasionado, a través de la reaparición de animales buscando su territorio en diferentes partes del mundo, y la disminución de niveles de contaminación en el aire en grandes ciudades.

Dos preguntas clave

¿Qué viene? El anunció de la OMS del inicio de la vacunación en busca de la estabilidad en la salud pública influye en una recuperación económica, la cual se espera que a nivel global sea moderada. Este crecimiento avizora una expansión promedio en América Latina y el Caribe del 4,4% en 2021, según proyecciones del Banco Mundial.

¿Qué aprendimos? Considerando la influencia de las actividades humanas en el cambio climático y la pérdida de biodiversidad que puede influenciar en la transmisión de otro tipo de enfermedades, es importante que en la recuperación económica los gobiernos incluyan un enfoque integrando la conservación del medio ambiente, lo cual continúa siendo un desafío, y así disminuir los riesgos de la aparición de posibles pandemias generadas por la inadecuada interacción con la naturaleza.

Joan Carling, director de la organización mundial Derechos Internacionales de los Pueblos indígenas, afirma que “la pandemia debe servir como catalizador para un cambio transformador, poner fin a la sobreexplotación de los recursos naturales, promover una “transición justa”, abordar la desigualdad dentro y entre las naciones y garantizar los derechos de todos, incluidos los pueblos indígenas”.

Las herramientas de las organizaciones de desarrollo, utilizadas para apoyar a los países, juegan un rol importante para los nuevos desafíos. 

Es así, como el Marco Ambiental y Social del Banco Mundial, se convierte en una ayuda a los gobiernos para fortalecer sus sistemas nacionales ambientales y sociales, y las capacidades para manejar los riesgos ambientales y sociales dentro de la reactivación económica; en este ámbito, los principales aportes que hace el MAS en la gestión ambiental de un país son:

Velar por el desarrollo económico analizando sus riesgos e impactos ambientales y sociales, los cuales sirven para la adecuada toma de decisiones en el diseño e implementación de las políticas, programas, proyectos.

  • Analizar las alternativas de un proyecto y seleccionar aquella de mayor sostenibilidad.
  •  Incorporar mecanismos de eficiencia para un mejor uso de los recursos, como agua, energía y materias primas.
  • Evitar o minimizar las emisiones de contaminantes climáticos, la generación de desechos peligrosos y no peligrosos, y la posible exposición de la comunidad a enfermedades trasmitidas o relacionadas por el agua.
  • Velar por proteger, conservar, mantener y restaurar los habitas naturales y la biodiversidad;
  • Evitar los impactos adversos en los servicios ecosistémicos que proveen y protegen.
  • Mejorar el diseño de los proyectos estableciendo una relación continúa basada en la consulta a las comunidades étnicas y pueblos indígenas y su relación con el entorno natural, entre otros.

En algunos países de Latinoamérica se está trabajando en el desarrollo de un análisis de brechas entre los sistemas nacionales ambientales y sociales y los Estándares Ambientales y Sociales del marco del Banco Mundial , incluyendo aspectos legales e institucionales, con el fin de proporcionar recomendaciones para fortalecer los sistemas nacionales y la capacidad institucional de las entidades involucradas.

En general, los aportes del marco, que incluyen la participación de las partes interesadas y mecanismos para atender sus quejas y reclamos, ayudarán a los gobiernos a conservar y proteger el medio ambiente durante una reactivación económica potencialmente acelerada, buscando el equilibrio que nos beneficiará a los seres humanos y al planeta.