Empleos de primera y de segunda

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Fuente: Aldawe

En muchas ocasiones leer entre líneas permite encontrar mensajes que en el blanco y negro de lo escrito no se perciben; pues bien, haciendo ese ejercicio es fácil entender que las ayudas que está adelantando el sistema financiero y el marco normativo que entrega el gobierno, generan una particular situación que se hace evidente en el siguiente caso:

Hace tres años, dos jóvenes emprendedores decidieron montar una empresa, generando más de 10 empleos directos y por lo menos, 20 indirectos, sin embargo, su inexperiencia administrativa los llevó a adquirir créditos para atender el giro ordinario de sus negocios, algunos de ellos a título personal, con tan mala fortuna que incurrieron en moras y reportes negativos ante centrales de riesgo, con el subsecuente cierre de acceso a nuevas oportunidades crediticias, bien por la empresa, o bien a través de ellos mismos. ¿Que siguió? Lo habitual: financiación a través de proveedores, créditos extrabancarios, negociación de facturas y, con todo ello, un alto costo financiero. Sin embargo, en medio de esa complejidad de apalancamiento, han logrado mantener una operación creciente y con interesantes pedidos.

Desde la semana anterior recibí una consulta de su parte en el sentido de cuáles de las disposiciones normativas los afectaba y cómo responder ante ello. Lo primero que me dijeron es que quieren conservar a sus empleados y, sobre todo, acompañarlos a ellos y a sus familias en los actuales momentos, pero sus clientes han cesado súbitamente el pago de facturas a la par del avance de los costos fijos, lo cual a llevado su ya precaria liquidez a niveles preocupantes.

De un lado, la normatividad emanada del gobierno impide hacer despidos colectivos o suspensiones de contrato, dado que “cada caso será analizado de manera independiente” y, por supuesto prima el sostenimiento de los ingresos de las personas en medio de la difícil situación de la economía nacional. Claro está, estas vías ni siquiera han sido consideradas por la empresa… ellos quieren hacer parte de la solución de sus empleados, no del problema. La otra ruta es solicitar un crédito de apoyo para capital de trabajo y sostenimiento de nómina al sistema financiero, pero este solo se concede a quienes no hayan tenido moras superiores a 30 días a febrero 29, en la mayoría de los casos.

¿Entonces?

La normatividad dejó descubiertos a los empleos generados por los empresarios a quienes se les ha decretado su “muerte crediticia” razón por la cual estos empleados parecen de segunda o incluso hasta de tercera categoría en medio de todo el panorama de necesidades que hoy se tienen.

Posibles soluciones

Conceder créditos de riesgo a los empresarios que se encuentren bajo esta situación para que atiendan las necesidades de nómina de sus empleados y el capital de trabajo para subsistir (Arrendamientos, pago a proveedores estratégicos, otros). Este es un buen momento para que todas las entidades financieras se la jueguen por lo social ¿Esto podrá pasar?

Que sea el Estado el que, con cargo a los fondos que hoy se encuentran disponibles para el efecto, conceda el crédito a través de su sistema de segundo piso y que lo recupere vía sobretasa al IVA o anticipos de renta, cuando la situación crítica en materia económica haya cedido, por supuesto, en igualdad de condiciones (Tiempos y tasas), previstos para las restantes entidades.

La confianza y la imaginación deben estar a la orden del día. No hay personas de primera, ni de segunda. El bache social y económico que hoy se ha hecho visible para muchos, ha estado allí siempre, y las soluciones no serán simplemente likes en las redes sociales ¡No! Estas soluciones provienen de la inteligencia, la voluntad y las acciones de todos.

 

Por: Giovanni Montoya Aldawe – Director de contenido, Equipo Aldawe.