Fortalecer la recuperación ante desastres en el Caribe con una perspectiva de género

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Fuente: Banco Mundial

Las amenazas naturales no tienen género; sin embargo, afectan de forma desigual a todos los miembros de la sociedad. Por ejemplo, las mujeres son más vulnerables a los efectos económicos adversos producidos por los desastres, debido a su participación predominante en la industria del turismo y la hotelería, que a menudo se ven devastadas por desastres. Las amenazas naturales están asociadas con niveles más altos de violencia sexual y de género. Las diferencias fisiológicas también podrían limitar el acceso de las mujeres a refugios seguros, en particular para las que están embarazadas y en período de lactancia.

Sin embargo, los impactos diferenciados de los desastres por género son, en gran parte, el resultado de factores sociales e institucionales que crean desigualdad de género en el acceso a los recursos y la información. Por lo tanto, comprender las causas subyacentes de estos impactos de género puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para muchas mujeres y para los miembros de sus hogares. Además, considerar una perspectiva de género en la gestión del riesgo de desastres puede ayudar a los países a realizar inversiones inteligentes en las áreas que más importan a sus ciudadanos.

En el Caribe, la segunda región más propensa a desastres en el mundo, la integración de la igualdad de género en la preparación y recuperación ante desastres a nivel nacional ha progresado enormemente, particularmente en los últimos cinco años. Sin embargo, todavía existen variaciones considerables entre países. Esto requirió un análisis específico del país para comprender el contexto y poder desarrollar soluciones de resiliencia climática informadas por género y actividades de recuperación ante los desastres.

En este contexto, el Fondo de Resiliencia del Canadá y el Caribe (CRF) realizó recientemente el informe: Preparación y recuperación frente a desastres con perspectiva de género en el Caribe, en nueve países: Antigua y Barbuda, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Surinam.

Algunos de los hallazgos claves incluyen:

  • Las mujeres y los jóvenes son muy activos en la respuesta y recuperación ante desastres; sin embargo, a menudo no se les consulta ni se incluyen sus experiencias en el diseño e implementación de políticas. Por ejemplo, Red Thread, una organización de base para la defensa de las mujeres, señaló que las que afrontaron las inundaciones en aguas contaminadas hasta la cintura e incluso hasta el pecho, para poder cuidar a sus familias y vecinos durante las inundaciones de 2005-06 en Guyana no fueron consultadas por funcionarios del gobierno sobre cómo la inundación afectó sus vidas. En cambio, el gobierno consultó solo a los hombres que trabajaban en los sectores productivos y remunerados de la economía sobre el impacto de la inundación. Las evaluaciones de los sistemas de alerta temprana en 2018 en Dominica, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, realizadas por las agencias de gestión de riesgo de desastres de cada país, reflejaron resultados similares, identificando múltiples brechas en la atención de diversas necesidades y otras ineficiencias debido a la falta de participación de las mujeres.
  • El informe también analiza algunos de los marcos de los países para la integración de género. Seis de los nueve países caribeños beneficiarios del CRF han adoptado políticas nacionales de género: Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica y Surinam. La integración e incorporación de la perspectiva de género en las leyes y políticas nacionales sobre desastres y cambio climático varía en profundidad y alcance en todos los países del CRF. Dominica, Jamaica y Surinam tienen marcos de integración de género relativamente más sólidos en comparación con los otros países del CRF; sin embargo, existen importantes brechas en la evaluación de impacto, la formulación de políticas participativas y la implementación con inclusión de género.

A medida que se acelera el cambio climático, los países del Caribe se ven afectados por tormentas cada vez más frecuentes e intensas con menos tiempo para recuperarse. Dominica, por ejemplo, aún se estaba reconstruyendo del impacto de la tormenta tropical Erika en 2015, cuando en 2017 fue completamente devastada por el huracán María, que afectó a toda la población de la isla.

Dada esta realidad, los países del Caribe necesitarán abordar urgentemente las brechas de género en la gestión del riesgo de desastres para minimizar los impactos de los desastres y mejorar los esfuerzos de recuperación. Los pasos principales incluyen:

  • Garantizar la disponibilidad y el uso de datos desglosados ​​por género y edad.
  • Aumentar la capacidad y los recursos financieros limitados para el análisis de género y la elaboración de presupuestos.
  • Hacer cumplir las leyes para prevenir la violencia de género antes, durante y después de un desastre.
  • Llevar a cabo investigaciones y el uso de una lente de interseccionalidad para incluir grupos vulnerables clave como personas con discapacidades, ancianos, minorías étnicas y pueblos indígenas, y personas LGBTQ +.

Teniendo esto en cuenta, el Proyecto Atlas de Riesgo Climático en Negril, Jamaica (2015) descrito en el informe se puede considerar como una historia exitosa, en donde el 77% de los participantes en el mapeo de amenazas de la comunidad eran mujeres. Ellas ayudaron a identificar áreas de alto riesgo e instalaciones e infraestructura críticas que podrían ser afectados por un desastre.

Estos enfoques interdisciplinarios y sensibles al género preparan el camino para que se escuchen todas las voces y se tengan en cuenta las necesidades para la preparación y recuperación ante los desastres. Por último, también podría ayudar a los países del Caribe a abordar problemáticas comunes como la pobreza entre los hogares encabezados por mujeres, y reducir los estereotipos y prejuicios de género.