Ideas para empezar a derribar las barreras de género en el sector del agua de Colombia

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Fuente: Banco Mundial

Cuenta la leyenda Chibcha que cuando aún no había hombres en la tierra, esta estaba cubierta por las aguas. Un día, de la laguna de Iguaque, emergió Bachué, una hermosa mujer de cabellos negros. Al verla, los diferentes pobladores de la zona quedaron asombrados con su presencia; ella les enseñó a convivir como verdadera familia entre ellos y con la naturaleza. Bachué fue la madre de los primeros pobladores indígenas de Colombia, quienes le otorgaron el título de madre de la humanidad y fuente de la vida. Por proceder del agua, esta y todo animal acuático fueron especialmente venerados. Para los Chibchas, el agua, la mujer y la vida estaban directamente relacionados.

La relación entre el agua y la mujer no solo proviene de la mitología. Desde épocas ancestrales, las mujeres son las encargadas de gestionar el agua en las comunidades, principalmente para las actividades cotidianas de la casa como la cocina o el lavado de ropas . En Colombia, por ejemplo, las mujeres Wayuu (Indígenas de La Guajira) suelen caminar hasta 10 kilómetros diarios para llevar agua a sus familias. Esta situación es similar en otros países del mundo, donde las mujeres han aprendido a distribuir muy bien el recurso para sus actividades domésticas, teniendo en cuenta las dificultades de acceso.
Ahora bien, si la relación entre el agua y la mujer es tan estrecha, ¿por qué su presencia en el sector que maneja el agua en los países es tan escasa?

El estudio del Banco Mundial a nivel mundial “Las mujeres en las empresas de servicios de agua: Derriban barreras”, bajo la iniciativa de EQUALAQUA (i), indica que, a nivel global, solo el 18% de los trabajadores de las empresas de servicios públicos encuestados son mujeres. En el caso de Colombia, aunque no hay estudios a profundidad sobre el tema, en una encuesta realizada recientemente a diferentes empresas, y que ahora hacen parte de la base de datos global de EQUALAQUA, esta cifra se aproxima al 20 %. Valdría la pena hacer un estudio más detallado que nos permita tener mayor claridad de la situación en el país.

Una respuesta está relacionada con el porcentaje de mujeres que estudian carreras en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés). A nivel mundial menos del 40 % de las mujeres eligen estas carreras y según el reciente especial publicado por El Tiempo “Una Maratón en Tacones,” en Colombia solamente 3 de cada 20 mujeres realiza estos estudios. Un informe del Banco Mundial sobre el vínculo entre agua y género señala que “el bajo número de mujeres en tareas técnicas relacionadas con el agua refleja su general exclusión de esos trabajos”.

A fin de abordar esta problemática, es importante que las mujeres que actualmente trabajan en el sector del agua sean modelos. Una de las razones por las cuales las mujeres no buscan profesiones STEM o en el sector es por la falta de mujeres que las inspiren. Esto se logra a través de espacios en los que las mujeres líderes compartan sus experiencias, sus retos y sus recomendaciones para continuar en el camino. La generosidad en una simple conversación con un estudiante o un profesional en busca de consejo puede cambiar significativamente el rumbo de sus carreras.

Barreras en el reclutamiento

Otra situación que contribuye a responder la pregunta sobre la brecha de género en el sector son las barreras de reclutamiento encontradas. Muchas mujeres desisten de aplicar a cargos en instituciones que gestionan el agua porque los trabajos son publicados con lenguaje que conlleva a pensar que no son “aptos” para mujeres.  

En Colombia se han registrado algunos avances en este sentido, sin embargo, se percibe que los puestos a los que acceden la mayoría de las mujeres que trabajan en las instituciones de agua no son los cargos técnicos donde su crecimiento profesional podría ser más rápido y mejor remunerado . Entrevistas realizadas a mujeres alrededor del mundo coinciden en que no solo el lenguaje utilizado en las publicaciones de empleo es un inconveniente, sino que, al momento de realizarse la entrevista, las preguntas obligadas sobre los planes a futuro o maternidad generan nerviosismo e inseguridad.

Existen estrategias para mejorar la brecha de género desde el reclutamiento. Entre estas medidas están:
•    Cambiar el lenguaje en los anuncios de empleo para que sean más inclusivos.
•    Abrir prácticas profesionales que permitan la transición desde las universidades a las empresas.
•    Disminuir los sesgos en los procesos de contratación.

Igualmente, en las fases de retención y avance hay otras medidas que se pueden tomar. Por ejemplo, en Colombia, en la construcción de la expansión de la planta de tratamiento de aguas residuales El Salitre, se impulsó la creación de un Comité de Diversidad e Inclusión, se dio flexibilidad de horarios para mujeres con hijos y se ofrecieron cursos para el desarrollo de capacitaciones desde la inducción para todo el personal sin importar el género.

Está demostrado que el aumento de la presencia de mujeres en las instituciones no solo contribuye a la equidad de género, sino que también genera mayor innovación y trae muchos beneficios económicos. Particularmente, en el sector del agua y teniendo en cuenta el entendimiento y la relación de la mujer con el recurso hídrico desde épocas ancestrales, una mayor inclusión puede ayudar a generar soluciones más adecuadas y sostenibles, así como mejorar la conservación del agua. En Colombia, hay mucho trabajo por hacer y conviene ampliar nuestro conocimiento de la situación de género en del sector agua con el fin de plantear acciones que le permitan al país avanzar equitativamente.