La COVID-19 pone de relieve que aún está pendiente la tarea de garantizar la igualdad de las mujeres emprendedoras

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Fuente: Banco Mundial

La pandemia ha alterado drásticamente las actividades de las mujeres emprendedoras: han tenido que sacrificar más tiempo que los hombres para ocuparse de tareas de cuidado no remuneradas durante la pandemia de COVID‑19, y sus negocios han recibido menos apoyo público que los dirigidos por hombres. Como era de esperar, este apoyo desigual y esta disparidad en la distribución de las tareas de cuidado han ido de la mano de un aumento del riesgo de cierre en las empresas dirigidas por mujeres, según muestra un análisis de nuevos datos realizado por economistas del Banco Mundial (i). Esto ha generado preocupación por la posibilidad de que la COVID‑19 eche por tierra años de progresos para las emprendedoras. Los reveses que estas han sufrido en los países de ingreso bajo y mediano han sido graves.

Para comprender cómo la pandemia de COVID‑19 ha afectado a los negocios dirigidos por mujeres, comencemos con algunos elementos sorprendentes extraídos de un análisis reciente de nuevos datos, que indica que las mujeres que participan en la fuerza laboral, incluidas las emprendedoras, han sufrido grandes reveses en tres áreas clave. 

En primer lugar, en muchos países, los sectores de la economía que emplean en mayor proporción a mujeres han sido los más perjudicados, como el turismo, la hostelería y el comercio minorista. Un estudio realizado en América Latina y el Caribe muestra (i) que los sectores con fuerte participación de mujeres (comercio, servicios personales, educación y hostelería) explican el 56 % de todos los empleos perdidos entre mayo y agosto de 2020. La encuesta titulada Future of Business (El futuro de los negocios) (i) muestra que las empresas dirigidas por mujeres se concentran en sectores orientados al consumidor (por ejemplo, servicios, hostelería, educación y servicios de cuidado infantil), donde la crisis provocada por la pandemia ha golpeado más fuerte. Esta es probablemente una de las razones por las que tales empresas tenían más probabilidades de cerrar durante las primeras etapas de la pandemia que las dirigidas por hombres (i). Las investigaciones realizadas por el Laboratorio de Innovación sobre Género de África, del Banco Mundial (i), también ponen de relieve que las emprendedoras de África al sur del Sahara participan en mayor medida que los hombres en actividades de baja remuneración, lo que limita su capacidad de ahorro y, por lo tanto, su resiliencia cuando deben enfrentar crisis.

En segundo lugar, las mujeres han asumido una carga desproporcionada de trabajo no remunerado, lo cual genera un impacto económico y social significativo. Incluso antes de la pandemia, las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (i), basadas en datos de seis países, mostraban que si se asignara un valor monetario al trabajo no remunerado de las mujeres, se agregaría entre un 10 % y un 39 % al PIB de los países (i). Esta situación se ha agravado durante la pandemia de COVID‑19. Los datos y análisis internacionales generados en los últimos 12 meses confirman que era más probable que las mujeres hubieran incrementado el tiempo dedicado al cuidado no remunerado y al trabajo doméstico debido a la COVID‑19. También eran más propensas que los hombres a indicar que estaban a cargo del cuidado no remunerado de los niños y de los adultos, y del trabajo doméstico no retribuido. Las mujeres, tanto las empleadas como emprendedoras, pagaron un precio muy alto por asumir esta carga. En la encuesta sobre el futuro de los negocios (i), las dirigentes empresariales tenían una probabilidad unos 10 puntos porcentuales más alta que los hombres de indicar que el cuidado de los niños, la educación en el hogar y las tareas domésticas estaban afectando su capacidad para concentrarse en el trabajo.

El tercer problema ha sido que las emprendedoras mujeres recibieron menos apoyo que las empresas dirigidas por hombres. El análisis de los datos de las encuestas de empresas y de la encuesta de pulso empresarial (i) pone de manifiesto que las firmas dirigidas por mujeres, en particular las microempresas, tenían menos probabilidades de haber accedido al apoyo público que las lideradas por hombres, a pesar de que se vieron más perjudicadas. En Etiopía (i), a pesar de que la COVID‑19 afectó de manera desproporcionada a las empresas propiedad de mujeres, menos del 1 % de dichos negocios recibió algún tipo de apoyo gubernamental durante los primeros meses de la pandemia.

Si bien es necesario realizar más investigaciones para evaluar si estos problemas serán de corto plazo o más duraderos, será fundamental brindar apoyo en la etapa de recuperación. El Grupo Banco Mundial ha identificado tres áreas específicas en las que se requieren mayores esfuerzos (véanse el Centro de Recursos para los Emprendimientos de Mujeres (i) del Banco Mundial y las medidas normativas prioritarias descritas en el documento Building Back Better from COVID‑19: Boosting Women’s Entrepreneurship [Lograr una reconstrucción mejorada tras la COVID‑19: Impulsar la actividad empresarial de las mujeres]).

En primer lugar, el financiamiento es fundamental para que las empresas dirigidas por mujeres no sobrevivan simplemente, sino que prosperen . Con ese fin, en la Cumbre de la Iniciativa de Financiamiento para Mujeres Emprendedoras (We-Fi) sobre la Región de Oriente Medio y Norte de África, celebrada en 2020, el Grupo Banco Mundial anunció dos nuevas iniciativas con las que se busca mejorar el acceso de las emprendedoras al financiamiento inicial y a los mercados de comercio electrónico.

A continuación, se necesita con urgencia aumentar la inversión para ampliar el acceso a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad . Como se destaca en un informe reciente del Banco Mundial, las inversiones en los servicios de cuidado de los niños son una vía prometedora para mejorar la participación de las mujeres en la fuerza laboral y su productividad. La pandemia reforzó aún más este mensaje, ya que las familias de todo el mundo tuvieron dificultades para equilibrar el trabajo y el cuidado de los niños en momentos en que las escuelas y las guarderías estaban en general cerradas.

Por último, es necesario trabajar más para eliminar los obstáculos jurídicos que se interponen en el camino de las emprendedoras . Como se pone de relieve en el informe Mujer, Empresa y el Derecho 2021 (i) y en la base de datos correspondiente, del Grupo Banco Mundial, muchas leyes —como las restricciones legales a la propiedad y la administración de propiedades o a la apertura de una cuenta bancaria— siguen coartando la capacidad de las mujeres para establecer, manejar y hacer crecer un negocio.

En vista del enorme revés provocado por la pandemia, es necesario redoblar los esfuerzos no solo para cerrar las brechas de género, sino para garantizar que no se amplíen. Esta crisis ha puesto al descubierto la desigualdad de género en la actividad empresarial, y su resolución sigue siendo una tarea pendiente.