La recuperación mundial está eludiendo a los países más pobres

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Fuente: Banco Mundial

La economía mundial va viento en popa, o así parece.

El crecimiento mundial vuelve a repuntar, solo un año después de que la COVID-19 provocara la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial.  Es probable que este año se produzca la mayor recuperación después de la recesión en 80 años: (i) se prevé que el PIB mundial crecerá un 5,6 %. Se espera que el crecimiento de las economías avanzadas alcance el 5,4 % —la tasa más alta en casi 50 años— impulsado por una rápida vacunación y un apoyo sin precedentes en materia de políticas fiscales y monetarias desde el comienzo de la pandemia. Casi todas las economías avanzadas volverán en 2022 a sus niveles de ingreso per cápita antes de la pandemia. Es evidente que, en algunas partes del mundo, los daños causados por la pandemia se están reparando rápidamente.

Sin embargo, no es así en los 74 países que reúnen los requisitos para recibir asistencia de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial. Estos son los más pobres del mundo: representan aproximadamente la mitad de las personas que viven con menos de USD 1,90 al día. Para ellos, la “recuperación” mundial simplemente no se ve por ningún lado. En 2021, su crecimiento será el más lento en más de dos décadas (con excepción de 2020), con lo que se revertirán años de avances en la reducción de la pobreza. Para ellos, el daño no se reparará rápidamente. En 2030, 1 de cada 4 personas (i) vivirá todavía por debajo de la línea internacional de pobreza.

En resumen, la COVID-19 está causando precisamente el mayor daño a las personas —y en los lugares— que menos se lo pueden permitir. Incluso cuando las naciones más ricas empiezan a disfrutar de un retorno a la prosperidad y a una cierta normalidad, la pandemia continúa devastando a los países más pobres.  La mortalidad materna e infantil va en aumento en los países clientes de la AIF debido al menor acceso a alimentos y servicios de salud. Los conflictos y la inestabilidad también agravan los desafíos que enfrentan algunos países.

La historia muestra que la miseria a esta escala inevitablemente trasciende las fronteras nacionales. Hoy, los jefes de los Estados de África —que constituyen más de la mitad de los países de la AIF— se reúnen en Abiyán (Côte d’Ivoire) (i) para respaldar una reposición de recursos sólida y temprana (i) de la AIF. Identificarán las prioridades clave para financiar una recuperación resiliente de la crisis provocada por la COVID-19. A todos los países les interesa actuar con rapidez a fin de movilizar los recursos necesarios para apoyar este esfuerzo.

“Incluso cuando las naciones más ricas empiezan a disfrutar de un retorno a la prosperidad y a una cierta normalidad, la pandemia continúa devastando a los países más pobres”.

Estos países necesitarán una ayuda significativa para salir de la recesión tras la COVID-19. En 2020, la pandemia prácticamente detuvo el crecimiento económico en los países de la AIF y provocó una disminución del ingreso per cápita del 2,3 %.  Nuestros análisis indican que su crecimiento será inferior al de las economías avanzadas en alrededor de 2 puntos porcentuales al año en promedio entre 2021 y 2023, lo que aumentará la ya amplia brecha entre los países más ricos y los más pobres.

También se ha producido una diferencia importante en la respuesta sanitaria a la COVID-19: debido a la escasez de suministros, las dificultades en materia de adquisiciones y el limitado financiamiento, el ritmo de la vacunación ha sido alarmantemente lento. Hasta julio, se habían distribuido solo tres dosis de la vacuna contra la COVID-19 por cada 100 personas. Eso equivale a menos de una décima parte de la tasa de las economías avanzadas.

Para volver a la senda de convergencia con las economías más ricas, los países de la AIF necesitarán hasta USD 376 000 millones (i) en financiamiento adicional de aquí a 2025, por encima de los USD 429 000 millones en necesidades habituales de financiamiento externo. Muchos de estos países ya están muy endeudados, por lo que la opción de pedir préstamos es limitada. Dadas las restricciones fiscales de la mayoría de los países tras la pandemia, es probable que la asistencia externa para el desarrollo se mantenga estable o incluso disminuya. Bajo estas circunstancias, los países de la AIF precisarán cada vez más ayuda consistente en donaciones o préstamos sin intereses.

La AIF ha demostrado ser una plataforma única y eficaz en ese sentido. Durante más de 60 años, ha movilizado recursos de donantes, así como de los mercados de capital, para prestar apoyo específico en forma de financiamiento en condiciones concesionarias a los países más pobres. Hace exactamente un año, con el respaldo de USD 23 500 millones en contribuciones de los donantes, la AIF inició un ciclo de tres años destinado a proporcionar USD 82 000 millones en financiamiento a los países más pobres. En la actualidad, ya se ha comprometido más de la mitad de esa cantidad, lo que hace necesario una reposición temprana para apoyar a estos países desde julio de 2022 hasta 2025.

Este será un período crucial para acabar definitivamente con la COVID-19, y también para poner a las economías más pobres en la senda adecuada que les permita superar los profundos desafíos de desarrollo a largo plazo. El primer paso será acelerar la distribución de las vacunas: las naciones con excedentes de dosis deberían entregarlas a los países más pobres, y los fabricantes de vacunas deberían dar prioridad a las dosis para los países que más las necesitan. El próximo paso será poner en marcha un ambicioso conjunto de reformas de políticas —para facilitar la transición de la mano de obra y el capital a los sectores de alto crecimiento, reducir los costos comerciales y fomentar inversiones ambientalmente sostenibles— que puedan generar una recuperación verde, resiliente e inclusiva.

Los países de la AIF están deseosos de hacer ambas cosas. Pero necesitan —y merecen— toda la ayuda que puedan obtener. Como señalaron recientemente (PDF, en inglés) los líderes de la Cumbre sobre el Financiamiento de las Economías Africanas: “Nosotros… compartimos la responsabilidad de actuar juntos y combatir la gran diferencia que se está produciendo entre los países y dentro de ellos. Esto requiere una acción colectiva para crear un paquete financiero muy cuantioso, para proporcionar un estímulo económico que tanto se necesita, así como los medios para invertir en un futuro mejor”.