Una transición justa hacia la eliminación del uso de carbón, una medida vital para las personas y el planeta

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Fuente: Banco Mundial

Ayudar a los países en la transición hacia sistemas de energía limpia y, al mismo tiempo, satisfacer la creciente demanda de energía es uno de los mayores desafíos de desarrollo de nuestros tiempos. El acceso a la electricidad es clave para crear nuevos empleos y respaldar servicios vitales, como iluminación, refrigeración, atención médica moderna, mejor educación y banda ancha asequible. 

Pero la energía que se utiliza para impulsar la vida de las personas y aumentar la actividad económica es también el principal factor que fomenta el cambio climático. En la actualidad, el sector energético produce alrededor de tres cuartas partes de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (i), principalmente debido al carbón, la principal fuente de energía y la que produce las mayores emisiones de carbono en el mundo.

La transición hacia la eliminación del uso del carbón es una de las medidas más importantes que podemos tomar para combatir el cambio climático.  La necesidad de una transición justa para todos (i) hacia una economía con bajos niveles de emisión de carbono es urgente y crítica.

Sin embargo, no será una tarea fácil. La eliminación gradual del carbón es compleja (i) y llevará tiempo. El cierre de las minas no sólo desplaza a los mineros, sino que también afecta de manera desproporcionada a los trabajadores de sectores relacionados y comunidades enteras de las regiones carboníferas circundantes. Esto es particularmente cierto en las zonas aisladas donde la infraestructura y los servicios se vinculan con la minería. En estas comunidades, el cierre de las minas tendrá repercusiones en toda la actividad económica. Muchos países productores de carbón carecen de los recursos necesarios para proteger a los trabajadores y las comunidades, recuperar las tierras afectadas y aprovechar las oportunidades económicas que genera la transición hacia la eliminación del uso del carbón. Las perspectivas de un futuro mejor son contundentes. Las economías con bajos niveles de emisión de carbono podrían crear más de 200 millones de nuevos puestos de trabajo netos en la próxima década en 24 economías emergentes importantes , pero se necesitan políticas para que los beneficios de la economía verde se compartan ampliamente.

La manera en que los países gestionan la transición es crucial. Si bien con la transición se crearán millones de nuevos puestos de trabajo en el sector de la energía limpia, muchos de los mineros del carbón y las comunidades más afectadas tendrán dificultades para acceder a ellos. Además, los impactos culturales, psicológicos y otros efectos sociales (i) pueden tener consecuencias duraderas, particularmente en las regiones carboníferas donde ya existe desigualdad extrema y altas tasas de pobreza.

Para lograr una transición justa para todos es necesario un enfoque que involucre a toda la sociedad en el que se tenga en cuenta a una amplia gama de partes interesadas, entre ellas los Gobiernos, el sector privado, las comunidades, los círculos académicos y la sociedad civil. Un enfoque integrado ayudará a mitigar el impacto en las personas y comunidades afectadas por la transición hacia la eliminación del uso del carbón y a crear oportunidades económicas en sectores más sostenibles, tanto a nivel local como en otros niveles. Las medidas críticas incluyen políticas de protección social para minimizar las perturbaciones a las familias y ayudar a los trabajadores a encontrar nuevos empleos, e inversiones públicas en la transición verde, que comprenden educación y capacitación, infraestructura, programas de búsqueda de empleo y otros, e intervenciones comunitarias. El sector privado y la sociedad civil pueden aportar ideas cruciales y financiamiento adicional invaluable para respaldar el desarrollo de modelos económicos viables en entornos difíciles.  Lograr una transición justa para todos también requiere la participación en las primeras etapas y el establecimiento de alianzas significativas con los trabajadores y las comunidades y su involucramiento en la toma de decisiones para diseñar soluciones que faciliten la transición hacia economías regenerativas y la creación de sociedades más inclusivas.

El Banco Mundial tiene décadas de experiencia apoyando a los países donde se cierran minas de carbón y centrales eléctricas, dondequiera que se encuentren en el proceso de transición. Esto incluye el análisis de las interrelaciones entre el desmantelamiento de los activos de carbón —como la minería, el transporte y las centrales eléctricas— y el desarrollo de programas de energía renovable para sustituir dichos activos. Desde 1995, hemos proporcionado más de USD 3000 millones para respaldar transiciones del carbón a fuentes de energía renovables.

Como parte de nuestro Plan de Acción sobre el Cambio Climático para el período 2021-25, hemos duplicado nuestro compromiso de ayudar a los países a acelerar la transición hacia la eliminación del uso del carbón y, al mismo tiempo, proteger a los trabajadores, invertir en las comunidades y conservar el medio ambiente.

El Banco Mundial ha formulado un enfoque basado en enseñanzas extraídas en este ámbito durante décadas y ha utilizado este enfoque para ayudar a las autoridades nacionales, regionales y locales en todo el mundo a desarrollar planes claros para una transición justa para todos. En cada intervención, nuestra asistencia apoya la creación de estructuras de gobierno, la participación y el bienestar de los trabajadores y comunidades afectados, y la recuperación y reutilización de las antiguas tierras mineras y centrales eléctricas de carbón. Seguimos aprendiendo y actualizando nuestro enfoque para mejorar la manera en que abordamos los impactos sociales y ambientales de la transición y la forma en que respaldamos la participación de la comunidad en el proceso de toma de decisiones.

Colaboramos con países productores de carbón de distintos tamaños para respaldar una transición justa para todos. En todas las regiones, ayudamos a los Gobiernos a conocer, planificar e implementar principios y prácticas de una transición justa para todos, en que las personas y el medio ambiente son componentes centrales de la transición hacia la eliminación del uso del carbón. Y trabajamos estrechamente con asociados internacionales para establecer mecanismos de financiamiento coherentes y colaborativos, y proporcionar asistencia técnica y orientaciones normativas a los países en transición. IFC también trabaja con el sector privado y las comunidades para equilibrar las consideraciones socioeconómicas y ecológicas en la transición hacia una economía con bajos niveles de emisión de carbono.

La forma de afrontar la crisis del cambio climático es el problema que define nuestra época.  Con una planificación adecuada, es posible una transición justa para todos, y se puede lograr ayudando a los trabajadores, las comunidades y las empresas a reducir las emisiones de carbono y a limpiar el ambiente. Pero el tiempo que requiere significa que debemos actuar ahora.